Hace algún tiempo se oye la traducción
Del lenguaje vital de nuestra madre
Y aun así
La negación a su entendimiento
Ha sido absoluta
Algunos de sus hijos ya han interpretado
Su caótica lengua vernácula
LA hermosa poesía candente que ya comunica
La palabra brutal y sediciosa de la destrucción
Este ininteligible lenguaje refleja
La ancestral forma expresiva
Del rugiente orbe infecto.
Solo hemos vivido el eterno
Espacio entre una frase y otra
Y estupidos nos espantamos como niños in Vitro
Ante la verborreica lengua más antigua
Ante
Aquellos que ya entendieron su frenético código
Hoy son servidos en jaulas a sus verdugos
Hambrientos despiertan el silencio de lo incomprendido
Y llaman al viento al tajante enfrentamiento
A lo petrificado en obediencia.
Nos gritan mudos desde su actuar
El sentir doliente de la tierra
Llamando a su baño purificante.
En la voz de la destrucción
Se deletrea el salvaje intento
Hacia el olvido de los sueños
De ser dueños del todo
Es acción descontrolada que invita
Hacia lo incierto
Al cambio incalculable
Al brote a partir de las venenosas cenizas
De la autoridad y sus leyes.
Hoy serán bombas
Mañana volcanes y temblores
Anunciando el fin de nuestra desalentadora realidad ignorante
De anhelos posesivos e intentos egocéntricos
De insensibilidades y soberbia
Es momento de entender
Que la destrucción es el honesto llamado
A la creación.