Ya se acerca el relevo y don Sebastián se alista,
se alista y va rumbo a su turno como nochero
-Hola, buenas tardes-noches. Hace frío ¿no?-
Y desde ya quedan doce horas para el próximo encuentro con Chatarro Niñoles,
el cuidador diurno.
Pero al igual que todos sus días,
Chatarro una vez más llegará siete minutos atrasado
siete minutos horas
siete horas siglos.
No habrá cigarros, menos ideas:
Todo se pensó bajo el horroroso cobijo de doce largas y frías horas,
en que lejanos ladridos eran lejanos compañeros dando batallas
para vencer el abominable sueño,
y en esos momentos de 8.04AM, don Sebastián imagina ser un asesino,
incinerar los restos de Niñoles, dejar sus cenizas del tiempo bajo tierra,
bajo escombros,
que nadie más lo recuerde
que nadie más lo cante
que nadie más lo escriba
siete minutos pueden llegar a ser siete vidas
y no andemos con patrañas, la vida es sólo sueño.